jueves, 21 de mayo de 2009

Eduardo Toldrá y sus Sonetis para violín y piano.

Eduardo Toldrá (Vilanova i la Geltrú, 1895 - Barcelona, 1962) fue violinista, director de orquesta y compositor. De su padre recibió las primeras lecciones de música (solfeo y rudimentos de la técnica violinística), cuyo estudio prosiguió en 1906 al ingresar en la Escuela Municipal de Música de Barcelona. Allí tuvo como profesores a Lluís Millet, Antoni Nicolau y Rafael Gálvez, entre otros. En dicha institución, Eduardo Toldrá llegó a ser profesor de violín y catedrático de dirección orquestal.
En 1912 debutó como violinista en el Ateneu barcelonés. Ese mismo año fundó el cuarteto de cuerda Renaixement junto con Lluís Recassens, segundo violín, L. Sánchez, viola, y A. Planas, violoncelo, formación camerística que tuvo una existencia de diez años, alcanzando un gran nivel artístico. Pensionado por el Ayuntamiento de Barcelona, Toldrá realizó estancias de perfeccionamiento musical en París, Berlín y Viena.
Como director, inició su actividad en 1924 con la Orquestra d'Estudis Simfònics, integrada por una veintena de músicos no profesionales, y actuó también ocasionalmente al frente de la Orquestra Pau Casals. Al fundarse la Orquesta Municipal de Barcelona (núcleo de la posterior OCB y de la actual OBC) en 1944, se confió su dirección a Toldrá, quien desempeñó con gran brillantez el cargo hasta su muerte. Al frente de la centuria barcelonesa dirigió más de 750 conciertos, incluyendo en la programación bastante más de un centenar de estrenos. Dirigió en numerosas ocasiones la Orquesta Nacional de España y su homónima francesa, así como la Orquesta Lamoureux y la del Conservatorio de París.
Entre sus grabaciones discográficas destaca el Grand Prix du Disque de l'Académie Charles Cros de 1958, por su versión de El sombrero de tres picos, de Falla, al frente de la Orchestre National Française. Una de las culminaciones de su trabajo como director va unida también a la obra de Falla: estrenó (ya bastante enfermo) el 24 de noviembre de 1961 en el Gran Teatre del Liceu, la versión escénica de La Atlántida, completada por Ernesto Halffter. Laureado con la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio y la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid, también recibió galardones del Gobierno francés por su trayectoria artística.
Como compositor, Toldrá se encuadra perfectamente en la senda de un claro nacionalismo de raíz folclórica (en especial, catalán), hábilmente presentado en armazón armónica impresionista, línea melódica clara, definida, siempre dentro del marco tonal. Entre su música orquestal cabe destacar: la Suite en mi mayor (1919); Danses de Vilanova (1920), que fue premio de la Fundació Patxot; el poema sinfónico La maldición del conde Arnau (La maledicció del comte Arnau, 1922), en la que, como en la anteriormente citada, utilizó como base instrumental la cobla tradicional de la sardana, aunque posteriormente (1930), transcribió la obra para orquesta sinfónica; la sardana de concierto Empúries (1926), que obtuvo el Premi Sant Jordi del Foment de la Sardana de Barcelona; la suite sinfónica La filla del marxant, en origen pensada como música incidental para el drama de Adrià Gual; y cerca de cuarenta sardanas. También sobresale Toldrá como compositor de canciones
Es autor de la ópera cómica El torbellino de mayo (El giravolt de maig), estrenada el 27 de octubre de 1928, sobre texto de Josep Carner. En el campo de la música de cámara se le debe un Cuarteto de cuerda en Do menor (1914), Vistes al mar (Vistas al mar), de 1920, fantasía para cuarteto de cuerda, quizás su obra más conocida e interpretada, que obtuvo el Premi de la Fundació Rabell en 1921, y destacan también sus Seis sonetos (Sis sonets), para violín y piano, premio de la Fundació Patxot en 1921.
Los Sonetos están compuestos sobre versos de varios poetas catalanes. El propio Toldrá proponía al oyente escuchar cada soneto mientras leía el poema. Todos ellos son frescos, mediterráneos y llenos de un lirismo puro y brillante. Su título es muy ilustrativo, ya que cada uno de ellos parte de un soneto poético al que la música "ilustra" en una especie de acuarela sonora: Oració al maig , de Josep Carmer, es una meditación expresiva, no sin cierto dramatismo. Ave Maria, de Joan Alcover, es un solemne cántico crepuscular. La font, de J.M. Guasch, es pieza más alegre y de ritmo popular, delicadamente descriptiva. El Sonetí de la rosada (rocío, escarcha) es un "sonetillo" en octosílabos de Trinitá Catasús que canta la ternura del amanecer.

Enlaces:
Oració al maig: http://www.youtube.com/watch?v=JUZFd6t3GIo
Soneti de la Rosada: http://www.youtube.com/watch?v=AvlV4Bbd3j4

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