domingo, 8 de noviembre de 2009

Las cuatro estaciones. Antonio Vivaldi.

Las cuatro estaciones es el título de cuatro conciertos para violín y orquesta reunidos en una de las obras más recordadas y admiradas de Antonio Vivaldi. Dichos conciertos pertenecen a su colección de 1725 "Il cimento dell'armonia e dell'inventione", Op.8, 12 conciertos que sin llegar a la riqueza de L'Estro Armonico forman una colección inspirada y técnicamente muy exigente para el intérprete. El fenómeno de las estaciones encierra un especial valor musical porque es modelo de variedad en la unidad, constituye un ritmo y ofrece muchas posibilidades onomatopéyicas. Es lógico, pues, que haya tentado a los compositores de todas las épocas y haya sido uno de los primeros temas iniciadores de la música de programa. Sin embargo, esta obra de Vivaldi no puede ser calificada hoy de música descriptiva propiamente dicha, si bien lo que ahora nos parece de una total ortodoxia clásica en su época (principios del siglo XVIII) fue calificado de "atrevidísimas y simplistas imitaciones de cantos de pájaros, disparos de escopeta y retumbar de truenos, muy poco musicales e indignas de un artista inspirado". Un análisis posterior define esta obra como estrictamente subordinada a la forma 'Concerto' y como música pura que se asoma tímidamente a las posibilidades de plan literario. Durante casi dos siglos permaneció su producción en el olvido. pero desde hace unos cincuenta años su música ha sido elevada a los más altos estadios de la creación artística. Todavía hoy es muy frecuente que los infatigables musicólogos nos sorprendan con un nuevo hallazgo: un concierto, una ópera de Vivaldi desconocidos hasta nuestros días. Vivaldi fue un hombre singular sin duda, que siendo clérigo no ejerció como tal, nunca sabremos si porque realmente estaba enfermo ("Strettezza di petto", léase asma) como él apuntaba en sus frecuentes excusas, o porque no le satisfacían las obligaciones que la vida religiosa le imponía. Un hombre denostado por unos (con frecuencia por los propios músicos, como Igor Stravinsky); admirado por otros (los más); innovador en el plano musical como pocas personas de su tiempo. Como maestro de capilla en el 'Pio Ospedale della Pietà', tuvo a su cargo, durante prácticamente la totalidad de su vida, una orquesta de jóvenes muchachas (figlie di coro) que despertó la admiración de cuantos visitaron la mágica y cosmopolita Venecia del XVIII, cuidad en la que la vida musical era tanta, que un talento excepcional como el del Prete Rosso (Cura pelirrojo) hubo de batirse con firmeza para que su producción tuviese el eco que realmente merecía. Hoy pueden atribuirse a Vivaldi cerca de setecientas cincuenta obras, no solo conciertos, sino toda clase de géneros musicales, tanto vocales como instrumentales. Dedicada al conde Wenceslao de Morzin, la primera audición de 'Las Cuatro Estaciones' tuvo lugar en París el año 1728, ante Luis XV. Consta de doce conciertos, de los cuales los cuatro primeros constituyen el grupo titulado “Las Cuatro Estaciones”. Dicha obra, escrita para violín solo y orquesta de cuerda, forma parte de una de las colecciones de conciertos que nos dejó el compositor. Se trata de "Il cimento dell'armonia e dell'inventione" ("El combate entre la armonía y la invención"), contraposición entre lo más técnico y racional de la construcción musical y la imaginación e inspiración de las que Vivaldi dio sobradas muestras. La estructura de estos conciertos es la característica del concierto barroco: Allegro, Adagio, Allegro, y permite observar el magisterio de Vivaldi en la combinación de los pasajes melódicos del solo con la estructura orquestal acompañante. Muchos de estos conciertos fueron interpretados en la parte de solo por el propio Vivaldi o por las componentes del Ospedale della Pietà, en cuya orquesta se establecía un escalafón de categorías que iba desde la "maestra di coro" a las pupilas o educandas. En “Las Cuatro Estaciones”, Vivaldi da sobradas muestras de su maestría descriptiva, aplicando a cada uno de sus conciertos un soneto (Sonetto dimostrativo) que describe puntualmente todo lo que en la música acontece. Estamos pues ante un claro ejemplo de música programática. Este soneto actúa como "programa" y la música, en todas sus partes, va describiendo los diferentes afectos, situaciones y descripciones que el texto expone. La mitad de las obras de "Il Cimento dell'Armonia e dell'Invenzione" son también programáticas. Quizá esta característica hizo que tuviesen una especial acogida, especialmente en Francia. La Primavera, de la que se cuenta que en Noviembre de 1730 el propio rey de Francia ordenó una interpretación improvisada, para la que se formó una orquesta en la que participaron incluso, algunos nobles, ha sido objeto de numerosos arreglos, de los cuales destaca M. Talbot, el "Laudatte Dominum de Coelis" de Michael Corrette (1765) y una versión para flauta sin acompañamiento de Jean Jacques Rousseau (1765). En 'Las Cuatro Estaciones' aparecen muchas de las innovaciones musicales debidas a Vivaldi. Una de las más espectaculares fue la supresión del bajo, encargándole este cometido a las cuerdas superiores, como violas o violines segundos. Son también notables los pares de acompañamiento al unísono, o las indicaciones a pie de pentagrama, como el pasaje del pastor dormido al lado de su perro, en la Primavera, en el que indica a las violas que deben tocar "sempre forte y strapatto", para imitar al ladrido persistente y molesto del perro. Cada uno de estos cuatro Conciertos está encabezado por un soneto cuya autoría no está clara. Los episodios, que en la partitura están señalados por letras en orden alfabético, corresponden a determinados versos; además, llevan un título que sintetiza el paisaje o la acción que en él tiene lugar y algunos de ellos constituyen el punto de partida de los distintos movimientos. Como cada uno de los cuatro conciertos, 'La Primavera' en mi mayor, RV 269 tiene tres movimientos, el primero y el último de ritmo rápido y alegre, mientras que el segundo es más lírico y reposado. I. Allegro: Con un sonriente tema de tres compases, la orquesta anuncia la llegada de la Primavera. Eco de este tema, es la aparición del solista acompañado por un par de violines que imitan el canto de los pájaros. Después en ondulantes figuras de dobles corcheas, se tiene la descripción del agua que brota libremente de una fuente. Súbita aparición del solista sugiriendo una tormenta, nuevas exposicines del tema conexo y el fin del movimiento. II. Largo: En la pradera, a la sombra de un frondoso arbol, un pastor duerme la siesta. Cerca de él su perro ladra. En este movimiento, la base rítmica está a cargo de los violines,el ladrido del perro es sugerido por la viola con dos notas repetidas -do, do... sol sol-. III. Allegro: En el campo y bajo el cielo azul, pastores y ninfas danzan gozosos por la llegada de la primavera. Musicalmente la escena se desarrolla sobre un compás de 12/8 con figuras rítmicas iguales para todas las cuerdas, a excepción de las prolongadas notas largas de las cuerdas graves.
El primer libro comienza con Las cuatro estaciones, una obra descriptiva o programática que contiene cuatro conciertos (La primavera, El verano, El otoño y El invierno) que evocan, a través de elementos de lenguaje musical, distintos aspectos de las estaciones del año.
La obra se divide en cuatro conciertos, cada uno de los cuales sigue un programa distinto, según puede verse en sus correspondientes "sonetos demostrativos".
Concerto n.º 1 en Mi mayor, Op. 8, RV 269, "La primavera" (Primavera)
Allegro
Largo
Allegro Pastorale
Concerto n.º 2 en Sol menor, Op. 8, RV 315, "L'estate" (Verano)
Allegro non molto
Adagio e piano - Presto e forte
Presto
Concerto n.º 3 en Fa mayor, Op. 8, RV 293, "L'autunno" (Otoño)
Allegro
Adagio molto
Allegro
Concerto n.º 4 en Fa menor, Op. 8, RV 297, "L'inverno" (Invierno)
Allegro non molto
Largo
Allegro
A Vivaldi le correspondió vivir en los años de transición del siglo XVII al XVIII correspondiente este al fin del estilo barroco en la música, en ese momento el legado histórico de la música europea era trascendental, pues había emergido de las primitivas formas del Medioevo, a la ejecución de varias melodías al mismo tiempo en la polifonía, estilo que diferenciaría a la música occidental de la del resto del mundo, este género musical se desarrolló en forma religiosa y profana.
En la música el primer paso para encontrar elementos contrastantes consistió en separar la música en tres diferentes episodios, dotados cada uno de velocidad y ritmo diferentes; rápido-lento-rápido, secuencia característica de la sonata da camera, o de la sonata da chiesa, cuando el primer movimiento de esta tenía un carácter lento o grave.
Otra forma de lograr el contraste fue la de tocar un tema en su primera aparición dentro de una dinámica fuerte y luego repetir el mismo ahora de forma suave como un eco, este efecto también se lograría utilizando el recurso de la acumulación de instrumentos, separando dentro de la orquesta de cámara a un pequeño grupo instrumental (concertino) del resto de la orquesta (ripieno o tutti), interviniendo primero toda la orquesta y luego solamente el concertino logrando así el efecto sonoro contrastante. En consecuencia se originaba la forma musical conocida como concerto grosso, que este a su vez originaría la forma que todos conocemos “el concierto,” en donde el solista demuestra sus habilidades técnicas, enfrentando con su instrumento a toda la masa orquestal.
En el concierto barroco tenemos marcados los contrastes: en tempo (velocidad), la exposición temática en forma de eco y la lograda por la oposición de un instrumento en contra de toda una orquesta.
Este reciente estilo musical tendría que adherirse a uno de los conceptos de la estética aristotélica que dominaba en la época; la imitación de la naturaleza.
Antonio Vivaldi escribió cerca de 500 conciertos para diversos instrumentos, dedicando al violín, instrumento del cual Antonio era un virtuoso, la cantidad de 220.
Cuatro de estos conciertos pertenecientes a il cimento dell´armonia e dell´invenzione y reunidos en el Op. 8 (1725) escritos para violín solista, orquesta de cuerdas y clavecín, son los famosamente conocidos como las cuatro estaciones.
En estos cuatro conciertos encontramos ejemplificadas todas las características anteriormente descritas del concierto barroco; tenemos la obra musical para ser solamente escuchada, bien definidos están los contrastes de tiempo pues cada concierto esta dividido en tres partes; tempo rápido-lento-rápido, el elemento dinámico contrastante está cubierto por el efecto del eco, se tiene a un virtuoso solista que acompañado solamente por el basso continuo enfrenta a toda la orquesta, y por último se cumple con la justificación artística de imitación de la naturaleza, buen pretexto este para escribir una obra maestra.


Primavera (Concierto nº 1 en Mi Mayor, RV. 269)
La primavera es uno de los conciertos para violín que forman parte del II cimento dell´armonía e dell´invenzione (Ensayo de la armonía y la invención). Esta obra, publicada en 1726, está dividida en dos libros, cada uno de ellos con seis conciertos. Vivaldi, introdujo en la partitura explicaciones escritas de aquello que describe mediante la música: el canto de los pájaros, los truenos...
Esta obra está compuesta para violín solista y orquesta barroca de cuerda: violines, violas y lo que llamamos el bajo continuo (línea de bajo que se extiende a lo largo de toda la pieza), formado por violonchelos, contrabajos y clavicémbalo.Consta de tres movimientos: 1.º: Allegro, 2º.: Largo, 3.º: Allegro. Uno de los recursos compositivos de Vivaldi es la repetición de un estribillo, llamado ritornello. A continuación se presentan los tres movimientos de "la primavera".
Primer movimiento: Allegro
Con un sonriente tema de tres compases la orquesta anuncia la llegada de la primavera. Eco de este tema. Aparición del solista acompañado por un par de violines que imitan el canto de los pájaros. Luego, ondulantes figuras de dobles corches describen el agua brotando libremente de una fuente. Súbita aparición del solista sugiriendo una tormenta, nuevas exposiciones del tema con eco y fin del movimiento.
Segundo movimiento: Largo
Sobre el verde campo y a la sombra de un frondoso árbol un pastor de cabras duerme una placentera siesta, cerca de él su perro ladra. En este movimiento la formula rítmica está a cargo de los violines, el ladrido del perro es remedado por la viola con dos notas repetidas: do-do….sol-sol. Ausencia de voces graves.
Tercer movimiento: Allegro (Danza pastoril)
En el campo y bajo el cielo azul pastores y ninfas danzan gozosos por la llegada de la primavera. Musicalmente la escena se desarrolla sobre un compás de 12/8 con figuras rítmicas iguales para todas las cuerdas a excepción de las prolongadas notas largas de las cuerdas graves.


Verano (Concierto nº 2 en Sol menor, RV. 315)
Primer movimiento: Allegro non molto
Una lenta introducción describe el intenso calor del verano, de nuevo oímos el canto de las aves en el súbito allegro, el cú-cú en figuras de dobles corcheas por el violín solista, después la tórtola el jilguero cuyos cantos son arrebatados por un fuerte viento y el llanto del pastor por miedo a la tormenta. Con huracanados vientos descritos por dobles corcheas en toda la cuerda finaliza el movimiento.
Segundo movimiento: Adagio-Presto-Adagio
El temor del pastor aún no se disipa, el solo de violín es interrumpido por los truenos que anuncian la tormenta.
Tercer movimiento: Presto
Gran cantidad de insectos voladores revolotean huyendo de la tormenta, los rayos iluminan el cielo ambiente pleno de tempestad, descripción llena de virtuosismo por el solista.

Otoño (Concierto nº 3 en Fa Mayor, RV. 293)
Primer movimiento: Allegro
Los alegres campesinos celebran con danzas y cantos la recolección de la cosecha, musicalmente la danza esta escrita en un compás de 4/4 en donde las figuras rítmicas son iguales para el solista como para toda la orquesta, el cambio rítmico del solista en arpegios de dobles corcheas describe a un borrachín que después de varias travesuras al fin se queda dormido.
Segundo movimiento: Adagio molto
Los demás campesinos no dejan solo a este borrachín y lo acompañan en su embriaguez hasta que el vino y el sueño los vence.
Tercer movimiento: Allegro
Llenos de gran entusiasmo y acompañados por los ladridos de sus perros y el sonar de sus cornos los cazadores se dirigen al bosque.


Invierno (Concierto nº 4 en Fa menor, RV. 297)
Primer movimiento: Allegro non molto
En este movimiento Vivaldi ingeniosamente describe los efectos del frío, el castañeo de los dientes y el temblor del cuerpo. De nuevo aparece el elemento de tempestad, para mitigar un poco el frío los campesinos corren y patalean.
Segundo movimiento: Largo
Con una placentera y larga melodía del violín solista, Vivaldi, evoca una tarde de lluvia disfrutando de ésta al abrigo de la casa y al calor del fuego de la chimenea.
Tercer movimiento: Allegro
El movimiento en su inicio hace referencia al caminar lentamente sobre el hielo por miedo a caerse, el hielo comienza a agrietarse y todos ahora corren a refugiarse dentro de la casa en donde por la hendiduras de la puerta y de las ventanas se filtra el fuerte viento, así es el invierno que pese a todo nos deja grandes alegrías.




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